Fue la época en que su pequeña congregación en la aldea de Tuijala lo despidió de su cargo de pastor por predicar la verdad. En 2004, José aprendió a leer y escribir en la lengua mam a través de clases ofrecidas por LAMP, una organización gestionada por los mames que enseñan alfabetización en medio del pueblo en base a la lectura de la Biblia. La alfabetización capacitó a José para predicar directamente del Nuevo Testamento en su lengua materna, en lugar de tener que preparar sus sermones de las cintas de audio que escuchaba en español acerca de las Escrituras.
Su esposa Fabiana lo ayuda a narrar esta historia. “Todo lo que puedo decir es que antes de que supiésemos leer y escribir, a menudo predicábamos de la Biblia de acuerdo a nuestro entendimiento…” dice ella.
"Al haber aprendido a leer y escribir, hemos comprendido que lo que a veces predicábamos no era correcto”. Por ejemplo, hemos aprendido que... una persona que deliberadamente y rutinariamente hace planes para pecar no es un cristiano y no ha cambiado, aunque ocurre que muchas veces hacemos determinadas cosas y luego nos damos cuenta de que estaban mal. Dios lo perdona cuando nos arrepentimos.”
Cuando José comenzó a predicar por primera vez con claridad en la lengua mam, su rebaño de feligreses se sintió abrumado por la nueva enseñanza y se indignaron. Como resultado, lo expulsaron. "Muchas, muchas, muchas veces oramos en nuestro hogar," agrega Fabiana, hablando de aquellos días oscuros. Su comentario hace que su marido rompa a llorar. Cuando José consigue serenarse retoma la historia: "El grupo se indignó y me mantuvo alejado de la predicación durante tres años", nos dice.
Restaurado al Púlpito
Pero cuando el ministerio de alfabetización de LAMP puso las Escrituras en mam al alcance de un mayor número de personas en general, la antigua congregación de José se dio cuenta del error que habían cometido. "Después de tres años, ellos vinieron a mi casa y me pidieron perdón por haberme prohibido predicar. Ellos dijeron, “Nos equivocamos. Usted no predica como otros pastores, pero dice la verdad.” José fue reintegrado como pastor. Hoy, él ministra a cerca de 70 mames en una iglesia en una casa que forma parte de la denominación Misión de Centroamérica.
José es también un maestro clave en alfabetización para LAMP. Respecto al cambio forjado por la capacidad de leer y escribir él nos dice: "Antes, mi mente estaba cerrada y ahora está abierta.” "Antes, yo trataba de comprender la Biblia y compraba Biblias en español para poder aprender a leer la Biblia, pero no lo conseguía.”
“Entonces llegó LAMP para enseñarnos cómo leer la Biblia. José nos dice que "otro beneficio que ha traído LAMP, es el estudio bíblico semanal que ofrece la organización en su oficina de Comitancillo. Para llegar ahí, él y su esposa de 48 años de edad deben andar varias horas para poder llegar a las 8:30 de la mañana y terminar a las 12:30 del medio día o más. A veces, los estudios se prolongan de manera extraoficial hasta bien entrada la tarde ya que los mames que asisten siguen haciendo preguntas.
En la época en que José comenzó a asistir a clases estaba tan ansioso por aclarar y despejar incógnitas acerca de las Escrituras que caminaba para llegar a la casa de los Vater temprano en la mañana, a la cual iba en tres días distintos de la semana; en el camino de ida debía escalar cerca de tres horas en la mañana y cerca de tres horas más en la tarde en el camino de regreso a su aldea. José nos dice: "Realmente deseamos que LAMP continúe porque los estudios bíblicos están cambiando a las personas, porque ahora pueden llevar consigo sus Biblias al estudio y pueden comprender lo que dice la Biblia.”
Abriendo un Camino
La transformación que José desea para otros mames es lo que lo mantiene enseñando y promoviendo la alfabetización. José sabe lo que ésta ha hecho por él. "Para mí esto fue un gran cambio", nos dice este hombre de 57 años de edad y padre de familia de cuatro hijos que tiene una pequeña granja y algunas ovejas. "Es como si se me hubiese abierto un camino. Continúo yendo por ese camino solo que se ha hecho más ancho. Cada vez comprendo más. Leo la Biblia dos horas cada mañana, dos horas en la tarde y dos horas en la noche”. José continúa diciendo: “El resultado es que estoy en paz. Estoy contento". Mientras tanto su suegro palpa con los dedos los granos de maíz todavía envueltos en su hoja, fuera de la casa de ladrillos de adobe que tienen en una ladera.
José dice que aprender a leer mam también ha mejorado su matrimonio. Nos dice: “Somos mucho más felices juntos como marido y mujer”. “Estamos aprendiendo juntos. Podemos leer juntos la Biblia. Además, el haber aprendido a leer y escribir también ha significado nuevas oportunidades para José en su aldea. En 2005, su entrenamiento de alfabetización lo preparó para ser elegido como “Auxiliar del Alcalde” de su aldea. Estos prestigiosos funcionarios en cada comunidad de montaña sirven durante un año, donando su tiempo para repartir el correo, actuar como policías en disputas domésticas, asistir a reuniones de la comunidad e informar al alcalde de Comitancillo acerca de asuntos que preocupan a la comunidad.
“En mi vida, todo ha cambiado," concluye José. "Nada es lo mismo. "Soy una persona totalmente diferente ahora".
Artículo tomado de Word Alive, revista de Wycliffe Bible Translators of Canada. Traducido por María del Carmen Franchy.